Placer

Cómo ser un soltero consciente

Soltera en 939731

Tengo muchos amigos que se han casado y no creo que sea justo discriminarles. Por supuesto, hay quien elige de forma deliberada no tener pareja. Conozco al menos a una persona que piensa así: sencillamente, no cree que ser pareja sea para ella y no se molesta en buscarla. La soltería, e incluso el celibato como opción consciente, pueden ser magníficos caminos para el crecimiento personal. No obstante, en muchas ocasiones, el soltero no quiere estar soltero y no puede hacer nada para remediarlo. Etcétera, etcétera. No es mi intención deprimir a nadie; lo que quiero es tratar de mirarle las dos caras al asunto. Verdad Chunga: tu capacidad para acabar con la soltería es limitada, y el azar juega su papel. Yo no soy fea.

Y esto es así, porque por falta de urbanidad y de un acarreo fino y cortesano, podemos hacernos crueles enemigos que se ceben en nuestra reputación y nos hagan infelices. I La urbanidad en general «Dícese leemos en una Guía de urbanidad escrita por madama Celnart que la sola costumbre de mezclarse en el globo inspira el buen gusto y los modales amables y sencillos, que constituyen la verdadera urbanidad de ciertas mujeres cultas, pero este es un error. En resumen, que la cultura sea la expresión completa de la civilización cristiana y el vestido que encubre una verdadera virtud y un profundo amor al bien. La persona culta es medida en sus palabras, prudente en sus expresiones. El orgullo y la vanidad, la altivez y la presunción, son siempre los modales de la gente soez y sin culta educación. Así es que, aunque se tenga la desgracia de carecer de ese distintivo de la especie humana, debemos, siempre que estemos en un templo dedicado a Dios, guardar un respeto mucho mayor que el que podemos tributar a cualquier ser benigno.

Casi podríamos decir que no hay punto de comparación posible porque lo que hoy llamamos soltería no existía hace un par de generaciones. Lo que se modificó por completo, en cambio, es el modo en que vivimos fuera de la pareja. Las chicas no casadas del Once casi siempre se quedan en las casas de sus padres. Me pareció curioso, porque no conozco casos parecidos. A lo largo de la nota la periodista evita mencionar el elefante en la habitación: no duermen juntas porque tienen no sé qué creencias en acompañar, en lo femenino y en la vida comunitaria; duermen juntas porque no cogen con nadie. Eso no siempre fue así para las mujeresni tampoco es así desde hace mucho y desde hace mucho menos que es algo blanqueado socialmente.

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